lunes, 14 de julio de 2014

MATUMAINI: EL FUTURO DE LOS NIÑOS NO DEBE CONVERTIRSE EN UN CUENTO DE TERROR


 
 
 
 
 
Matumaini es el proyecto de un grupo de personas que lucha por la integración de niñas y niños en situación de exclusión social, ayudando a cubrir sus necesidades más básicas y fortaleciendo su formación; cincelando, al cabo, una parte importante del futuro de este planeta nuestro, abocado casi siempre al desastre y a la escisión entre personas con opciones y otras sin la menor oportunidad. Matumaini quiere cambiar esto, y para ello trabaja estrechamente con la asociación Mwema Children, ubicada en Karatu, Tanzania. Tuve conocimiento de ellos gracias a mi buena amiga María Alcocer González, e inmediatamente me puse al día sobre el gran trabajo que han venido realizando durante años, concienciando a los más afortunados, ayudando a los necesitados, invirtiendo tiempo y recursos en la noble gesta de cambiar las cosas. Desde El Hombre de Mimbre queremos contribuir con nuestro granito de arena a esta causa. A lo largo de varios números hemos venido publicando historias donde el horror, la violencia y el lado más lóbrego de la naturaleza han campado a sus anchas. Creo que ha llegado el momento de demostrar que el terror, como género, no sólo es una herramienta incomparable para desgranar nuestro interior y ayudar a conocernos mejor, también puede entrañar la capacidad de cambiar las cosas, de ayudar, de hacer del mundo un lugar mejor, aunque sea desde una plataforma tan humilde como la nuestra. Es por esto que a partir de ahora, las ventas de la revista (tanto de números existentes como de nuevas entregas) irán destinadas a la inestimable labor que desempeña Matumaini. No se me ocurre un mejor modo de dar utilidad a horas de escritura, dibujos y maquetación que éste. Los números, además, podrán adquirirse tanto en formato MOBI como EPUB dentro del mismo blog, mediante pago por paypal. Por sólo UN EURO, podrán disfrutar de varias historias de terror magníficamente ilustradas, y ayudar al mismo tiempo a que el futuro de muchos niños sea un poco más amable. 
 
 
 
  
Rafael Lindem